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CUANDO QUEDEN MIS RECUERDOS

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Llegará un momento, un día en que ya nuestras fuerzas habrán alcanzado su máximo. En que nuestros ojos ya habrán visto lo suficiente, y estarán agotados. Nuestra voz será tenue y débil. Nuestros pasos disminuirán y pasaremos nuestros días en quietud, en reposo; solo nuestra mente será la que se mueva, tantas veces irá más rápido que nuestra voluntad, de querer andar, tocar y decir.  ¿Hemos pensado alguna vez en esto?  Que cuando todo en nosotros haya perdido su vigor, nuestra mente aún conservará nuestros recuerdos.  ¿Qué son nuestros recuerdos?  Toda nuestras vivencias, todo lo que hemos vivido junto a todos aquello que se relacionaron con nosotros, que dejaron marcas buenas o malas, con quienes hemos hecho la mitad de cosas en nuestras vidas, recuerdos que serán agrios, dulces, fuertes, débiles, de alegría o de gran tristeza.  Muchas veces me quedé observando a los ancianos.  Y a veces veía a algunos de ellos, con sus miradas idas, y de sus ojos salían lágrimas.  Yo pen

UNA DELGADA PALMERA LLAMADA TAMAR.

                                                                        

Os invito a leer todo este capítulo que inicia contando la historia de una joven llamada Tamar, hija del rey David y de un mal apasionado joven llamado Amnón en 2 Samuel 13, y específicamente nos detendremos en los versículos siguientes:

18-Y llevaba ella un vestido de diversos colores, traje que vestían las hijas vírgenes de los reyes. Su criado, pues, la echó fuera, y cerró la puerta tras ella.

19 -Entonces Tamar tomó ceniza y la esparció sobre su cabeza, y rasgó la ropa de colores de que estaba vestida, y puesta su mano sobre su cabeza, se fue gritando.

Tamar significa "Delgada o Palmera"


Sabes que la Iglesia del Señor, está simbolizada por la palmera, el Justo en la casa de Jehová reverdecerá como la Palmera dice el salmista.

Salmo 92:12-15


12-El justo florecerá como la palmera; Crecerá como cedro en el Líbano.

13 -Plantados en la casa de Jehová, en los atrios de nuestro Dios florecerán. 14 -Aun en la vejez fructificarán. Estarán vigorosos y verdes.

15 -Para anunciar que Jehová mi fortaleza es recto, Y que en él no hay injusticia.


Siguiendo con esta jovencita llamada Tamar, ella vestía su túnica de mangas largas, como aquella que tenía José, entre sus hermanos, la misma significaba: su realeza y virginidad.


Génesis 37: 3-Y amaba Israel a José más que a todos sus hijos, porque lo había tenido en su vejez; y le hizo una túnica de diversos colores.

23- Sucedió, pues, que cuando llegó José a sus hermanos, ellos quitaron a José su túnica, la túnica de colores que tenía sobre sí;


Su nombre , Tamar, transmitía su carácter , el cual se estaba formando dentro de la Casa del Rey.

Estaba creciendo, para llegar a alcanzar la estatura perfecta (Efesios 4:13)

Para llegar a ser fructífera y útil en medio del reino de su padre el Rey David, de quién por cierto no estaremos viendo su falta y graves errores respecto a este suceso que aconteció delante de sus narices y de cómo Él, debería haber actuado respecto a Amnón y demás, esto lo tocaremos en algún otro tiempo en el cual Dios así nos lo permita.


Sabemos que las palmeras sirven para dar protección, para dar descanso en el desierto a los peregrinos, para dar aire fresco a través de sus hojas a los acalorados viajeros ,usándolas como abanico, así nosotros comparativamente con la Palmera, también estamos plantados en un también tenemos un lugar (a veces semejante a un desierto, arenoso, seco, desolado) en el cual Dio nos planta para ir formando y desarrollando nuestra raíces, aferradas a la Verdad, y al agua de su Palabra, nuestra estatura, nuestra firmeza, nuestros follajes y frutos sanos, y eternos para ÉL. Aleluya.


Sabes entonces, que Tu eres una Palmera, y el único lugar donde puedes ser formado es dentro de la Casa del Rey.

 A veces nos asemejara estar en el lugar más acogedor, y otras en un desierto seco y árido. 

A veces nos sentiremos rodeados de amor, y compasión, y otras nos sentiremos abandonados, hasta violentados, o agredidos como fue con Tamar. Pero no por eso debemos hacer lo que estos personajes hicieron desde: Amnón, Tamar, Absalón, y el rey David.


Cada hecho en el cual estamos involucrados, dejando de lado los ardides de Satanás, responden generalmente, a errores nuestros, a faltas de fe en sus enseñanzas, a viejos patrones que no hemos abandonado, a mundanalidades que mezclamos con la Palabra de Dios, a excesos de confianzas en el trato con los hermanos o hermanas, a desobediencias a las instrucciones y a no dar a conocer a nuestras autoridades situaciones anormales, o inmorales creyendo que lo mejor es el dejar oculto, o esconderlas, pensando que las resolveremos, olvidándonos que todo esta abierto a los Ojos de Dios, quién no es cómplice de nuestras maldades.


El diseño de Dios es lo que nos explica en el Salmo precedente, que lleguemos a ser como una Palmera Fructífera durante toda nuestra vida terrenal.


Tamar, tenía un propósito que estaba desarrollándose, cuando cae en el error de participar en la invitación de su medio hermano, de entrar en su habitación a servirle su alimento ¿cómo piensas tú que debió actuar?


Ahora como dije ella cae en el error de:

De servir antes de estar preparada.

• De servir antes de aprender a discernir los espíritus

. De servir a la persona equivocada.

• De servir antes de engrosar su espíritu, no solo por el conocer la Palabra de Dios, sino de transformarse, por la Palabra, en una sierva de Dios, que sabe cuándo, dónde y a quien servir de parte de Dios.


Y ¿qué sucede?


Cae engañada por Amnón, un medio hermano que tenía cierta familiaridad en la Casa del Rey, como esos que están pero no son, que vienen y van, y nunca afirman sus pies dentro de la Casa de Dios, y ella se confío en él y fue violada.


2 Timoteo 3:6- De ellos son los que se meten en las casas y llevan cautivas a las mujercillas cargadas de pecados, arrastradas por diversas pasiones.


Y después de ser afrentada, el mismo que la violó, la acusó y la echó fuera como a una ramera. ¡Qué tremendo! ¡Que injusticia! ¡Violada y afrentada!


¡Las cosas que nos suceden dentro de la Casa de Dios, que le suceden a los que están creciendo, y que inocentemente visten sus túnicas de salvación! Pero que no se han detenido a meditar en las propuestas, en las actitudes propias como ajenas con la Palabra aprendida.


¡Cuántas traiciones, desilusiones nos llevamos en la Casa de Dios! pero te das cuenta 

¿Por qué?

Porque no aprendemos a cuidar nuestra consagración,

Porque no aprendemos a discernir entre : el que es de la familia y el que es solo un familiar,

Porque no aprendemos a servir bajo la autoridad de quienes o quién, nos conduce.


1 Corintios 11:19 “Porque es necesario que entre vosotros haya bandos (o herejías) a fin de que se manifiesten entre vosotros los que son aprobados.”


Mateo 18:7 “¡Ay del mundo por sus piedras de tropiezo! Porque es inevitable que vengan piedras de tropiezo; pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo!”


Los padres tratamos de sobre proteger a nuestros hijos para que no sufran, no pasen las mismas cosas por las que nosotros pasamos, pero esto es un tremendo error, porque así no crecerán, no se manifestará en ellos, quienes verdaderamente son, es decir su Identidad en Cristo, como hijos de Dios, nosotros como Padres debemos mostrar con nuestras vidas que la Palabra de Dios es nuestro vestido, y nadie nos lo puede quitar o afrentar.


Cierto que sufrimos cuando vemos que ellos sufren, cierto que lloramos cuando vemos que no manifiestan un carácter cristiano, pero no podemos evitarles pasar por esas experiencias sino que debemos debemos dejarlos pero interceder así como nuestro Jesús intercede por nosotros, así como Pablo intercedía por sus hijos espirituales, hasta que Cristo esté formado en ellos, a través de la Palabra.


La Palabra nos advierte, nos enseña pero no nos quita del lugar del dolor, del sufrimiento, de la persecución, o aún ni del lugar del placer, de la alegría continúa porque en las buenas o en las malas debemos manifestar lo que está dentro de nosotros: si Soy o no Soy una Palmera, engrosado por la Palabra de Dios.


Tamar recuerda que significa Delgada o Palmera. No nos quedemos con la delgadez sino lleguemos, permanezcamos para llegar a ser una Palmera como dije, engrosada, no delgada, sino engrosada por la Palabra.


Nuestro Padre quiere que crezcamos.


El nos hace crecer fuertes por medio de la adversidad, sanos por medio de los herejes, y verdaderos por medio de las piedras de tropiezo que viven mundanamente, dentro de la Iglesia.


Nuestro Padre no quiere cobardes ni sobre protegidos, quiere Hijos buenos, fieles y escogidos.


Así que Él no nos sobre protege, no nos esconde del dolor, de la traición, de los falsos amores que se nos acercan, Él dice: - te enseñe con mi Palabra, te guie con mi Pastor, ahora responde ¿qué Hay dentro de ti?


Si no logro manifestar al Hijo de Dios en mí, es porque no está.

  • Si él está en mí, lo manifestaré, entre escorpiones y serpientes.
  • En la deslealtad, manifestaré Lealtad a la Verdad.
  • En la traición manifestaré fidelidad a Dios.
  • En la deshonra Honestidad.
  • Ante el pecado, Santidad.


Yo me preguntó ¿por qué, Tamar, rompió su túnica, rasgándola, y por qué corriendo, grito a toda voz, lo que le había pasado?


Tal vez porque algo aprendió de su Padre David, quien mientras cayó su pecado, sufrió por todas las consecuencias que le perseguían. Salmo 51


Por que el pecado se confiesa, se grita, se abomina, y se huye de él.


¿Qué hubiéramos hecho nosotros?


Tal vez nos volvíamos a poner el vestido; lo sacudíamos, lo arreglábamos un poquito por fuera, y a corazón roto y tapado, seguiríamos nuestras vidas como si nada.


Pero Tamar no, ella no quiso esconder su error, su pecado y lo declaró públicamente aunque perdiese todo, porque todo ya lo había perdido por estar donde no debía, y adonde ella misma, no debería haber ido.


Pero, ¿Qué pasó cuando iba por el palacio gritando lo que había le habían hecho?


Se encontró con Uno que le enseñó a callar. A practicar lo que Él mismo practicaba que era hacer su justicia propia, con sus propias manos y la llevó, con aparente piedad, a vivir con él en medio de su casa, y ella aceptó. ( versículo 20)


En medio de su tragedia, Tamar, se encontró con otro familiar dentro de la Casa, Absalón, quien tenía nombre de hijo, pero ya no lo era. Y este le enseñó lo que él hacía.


Los malos se deleitan en hacer tropezar a los buenos, y corromperlos.


¡Qué triste! qué distinta reacción tuvo José. Génesis 39:12-"entonces ella lo asió de la ropa, diciendo:-¡Acuéstate conmigo! Mas él le dejó su ropa en la mano, y salió huyendo afuera. "


¡Qué peligro que corremos ante Aquellos que andan vestidos con túnicas largas pero que no son los que aparentan ser!


¡Qué peligro caer en las enseñanzas de ellos, en sus consolaciones, en sus maneras de resolver los pecados, los errores, las injusticias!


Jesús dijo que tengamos cuidado de los Escribas, pues conocían la palabra, se vestían con ella, pero no la practicaban, y enseñaban a los demás, a hacer lo mismo con estos malos ejemplos.


Hermanos:

No elijamos a los Absalones ni Ammones de en medio de la casa, porque andan sueltos, vistiendo túnicas reales pero por debajo son sepulcros blanqueados, llenos de justicia propia.

No seamos como Tamar, "Delgados" llenémonos del graso de la palabra, y sabremos huir de los que quieren violentarnos, y ¡cuidemos de perder nuestros vestidos de realeza, consagración y virginidad!por nada que tenga cierta apariencia de urgencia y necesidad! Si los debemos perder que sea por cuidar nuestra consagración a Dios, como lo perdió José una vez, por que sus propios hermanos se lo arrancaron y una segunda vez, cuando la inescrupulosa mujer de Potifar, lo hizo violetándolo a fin de quitarle su consagración a Dios (Génesis 39)

Aprendamos una vez más de los José.

No oigas ya más los consejos sin la Justicia de Dios, de los aparentes hermanos que no manifiestan al Hijo de Dios en sus vidas, descarta los requerimientos de los medio hermanos que solo quieren desgarrar tu manto de salvación para que seas igual a ellos, alejate de los que muestran un falso amor que tu virginidad y consagración a Dios.


Y por último, resiste dentro de la Casa de Dios ante toda injusticia que veas, sobre toda decepción que te causen, no seas tentado de resolver ningún asunto con tu justicia propia, te animo a vivir a la luz de tus Mayores en Cristo, quienes estén probados y aprobados por Dios, dando frutos con la Palabra, a fin que como Ellos, tu también llegues a ser esa Palmera vigorosa y fuerte, fructífera aún hasta y en la vejez.


Dios te bendiga grandemente!

P Sara E Olguín.









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