EN LOS TIEMPOS DE JAEL
Jael (su nombre significa: cabra montes) Nosotros somos ovejas, no cabras, las cabras andan solas por donde quieren y comen lo que quieren. Jueces 5: 6-7 “En los tiempos de Samgar hijo de Anat, y en los tiempos de Jael, los caminos principales no se usaban. Caravanas y viajeros tenían que dar la vuelta por caminos escondidos. 7- No había soldados hasta que tú llegaste, Débora. Hasta que llegaste como una madre para Israel. (Versión PDT) Había algo que coincidía en los tiempos o en los días de este hombre llamado Samgar y de Jael, y esto era la falta de seguridad para los habitantes de esas tierras, y de esas aldeas. Era tal la peligrosidad de esos días que ya no había libertad para andar en los caminos principales sea para viajar, comercializar o en el andar diario. Se debían mover, o realizar sus tareas por senderos escondidos, para no ser sorprendidos por el robo, la violencia o la muerte. Pero en el versículo 7 dice algo más, y muy importante: ...

Wow que impresionante .... la herencia espiritual la instrucción de David a su hijo y la herencia material los ingresos para la visión
ResponderEliminarQuerida Nohemí Sanchez Muchas gracias por tu comentario! Y es verdad, es impresionante la sabiduría del rey David, que supo dejarle lo necesario a su sucesor e hijo Salomón: La Fe, sin la cual todo lo que tenemos en esta vida pierde el orden y la razón
Eliminarcomo dice esta reflexión de la palabra: "La Fe es mucho más valiosa que todo el oro que un padre pudiera dejar para sus hijos, porque la fe, dará un propósito a todo bien material."
Bendiciones abundantes de Sabiduría! Pastora Sara Olguín.
Poderoso Es verdad la mejor herencia q puedo dejar a mis 8 hijos es haber conocido a Cristo y todo lo que implica ese maravilloso tesoro !!!HASTA MIL GENERACIONES
ResponderEliminarAmada hermana, no tengo dudas que esos 8 hijos heredarán un tesoro atesorado por ti, que nada deteriorara sino que ellos sabrán aumentar en medio de sus pruebas!!Gracias por tus visitas, comentarios y expresiones de amor! Dios te enriquezca cada vez más del tesoro del cielo: la Fe.
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