ENTRADA DESTACADA

CUANDO QUEDEN MIS RECUERDOS

Imagen
Llegará un momento, un día en que ya nuestras fuerzas habrán alcanzado su máximo. En que nuestros ojos ya habrán visto lo suficiente, y estarán agotados. Nuestra voz será tenue y débil. Nuestros pasos disminuirán y pasaremos nuestros días en quietud, en reposo; solo nuestra mente será la que se mueva, tantas veces irá más rápido que nuestra voluntad, de querer andar, tocar y decir.  ¿Hemos pensado alguna vez en esto?  Que cuando todo en nosotros haya perdido su vigor, nuestra mente aún conservará nuestros recuerdos.  ¿Qué son nuestros recuerdos?  Toda nuestras vivencias, todo lo que hemos vivido junto a todos aquello que se relacionaron con nosotros, que dejaron marcas buenas o malas, con quienes hemos hecho la mitad de cosas en nuestras vidas, recuerdos que serán agrios, dulces, fuertes, débiles, de alegría o de gran tristeza.  Muchas veces me quedé observando a los ancianos.  Y a veces veía a algunos de ellos, con sus miradas idas, y de sus ojos salían lágrimas.  Yo pen

NEHEMÍAS, UN COPERO DE ORACIÓN

                                                                       


Nehemías fue tocado en su corazón por la condición de los que habían quedado de la cautividad, y por la muralla y las puertas destruidas por el fuego.

Él sí, había sido uno de los que salieron desterrados a Babilonia, y ahora como Copero del Rey Artajerjes y estando en la ciudadela de Susa, escuchó una noticia muy triste que lo llevó a hacer algo que marcó a la ciudad de Jerusalén y a los que habían quedado en ella, como a los que estaban desterrados. 

 1-Nehemías se sentó a llorar.

Nehemías 1:3-4

 Lo primero que sentimos hacer,  ante malas noticias es llorar. 

Cuando algo que no esperábamos nos sorprende, entonces las emociones se nos descontrolan, y a muchos nos brota el llanto, como a Nehemías.

Con esto digo, no que es pecado llorar, no que es falta de Fe,  sino que llorar es una necesidad del alma, para expresar nuestro dolor, y a veces tambien alegría.

Cuando dice la palabra  "se sentó a llorar" nos habla de un tiempo, el cual duro lo suficiente como para  tener que sentarse,  a llorar.

Hay veces que solo podemos no hacer otra cosa que, sentarnos a llorar.

 Pues si ese es el tiempo en que estás, siéntate a llorar!

Debe ser que lo que estás atravesando, escuchando, sabiendo necesita que te sientes y llores.

El llanto habla de duelo, de tristeza, de pérdidas, de cambios, de encuentros, y también de alegrías, pero hay un tiempo que cada una de estas situaciones necesitará que le demos, no más ni tampoco menos.

Luego de esta tan triste noticia, pues  Jerusalén estaba viviendo las consecuencias de su alejamiento de Dios, elección hecha por ellos mismos, y que los llevó a ser un pueblo de lamentos, de tristeza, y de desgracias (muy diferente cuando estaba cercano a Dios en que todo era gozo, cánticos y bienestar) 

2- Nehemías hizo duelo.

versículo 4 dice: -me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos.

También aparte de andar con tristeza, Nehemías hizo algo mucho más necesario, y que tantos de nosotros hacemos, después de llorar, y entristecernos como él, por el pecado o la situación de nuestros seres queridos, y fue ¡Ayunar y Orar al Dios del Cielo! 

Nehemías hizo su duelo con Ayuno y oración.

Estaba mal, sin saber qué hacer, conmovido al oír de la dispersión, de las murallas, y de las puertas de Jerusalén pero Nehemías sabía que había un Dios, a pesar de la realidad que le contaron, y que su Trono no se había movido. 

Muchos oran y ayunan ante grandes desgracias pero no al Dios del cielo, sino que buscan ayuda entre los muertos, ayuda en las invocaciones espiritistas. Buscan ayuda humana y no divina.

2 reyes 1:2-

2-Y Ocozías se cayó por la celosía del aposento alto que tenía en Samaria, y se enfermó. Y envió mensajeros, a los que dijo: Id, consultad a Baal-zebub, dios de Ecrón, si he de sanar de esta enfermedad. 

3-Entonces el ángel del SEÑOR dijo a Elías tisbita: Levántate, sube al encuentro de los mensajeros del rey de Samaria y diles: ``¿No hay acaso Dios en Israel para que vayáis a consultar a Baal-zebub, dios de Ecrón? 4-Por tanto, así dice el SEÑOR: ``No bajarás del lecho al que has subido, sino que ciertamente morirás ”. Entonces Elías se fue.…

La oración de Nehemías fue muy sincera en su tristeza, en su gran dolor, pero ¿Qué fue lo que le dolió tan profundamente a Nehemías, quién estaba en una muy buena situación pues era copero del Rey persa Artajerjes? 

Es decir a veces si estamos bien, y oímos que algunos de nuestros hermanos, se han apartado y sufren la consecuencia de sus pecados, solo nos condolemos pero ahí nomás, y seguimos con nuestra vida tan bendecida por el Señor, Nehemías no hizo así, estando él bendecido y guardado por su Señor, se humilló por el pecado de todos ellos, y buscó a Dios: confesando estos pecados, arrepintiéndose por ellos, a fin de poder pedirle a Dios que cumpla una promesa de su boca: versículo 8-9

Luego al ya finalizar después de esos días de humillación por el estado de las murallas de Jerusalén, el declaró su petición personal: versículo 11

¿Qué hacemos  nosotros, cuando oímos malas noticias de nuestros hermanos, parientes o aún de nuestras casas, de nuestra iglesia, de nuestra ciudad?

Nos condolemos, sube a nuestro corazón un sincero dolor por la condición espiritual? 

¿Nos humillamos confesando con arrepentimiento los pecados? 

¿Nos examinamos en ayuno y oración si nosotros estamos caminando en la santidad que Dios nos llamó a vivir (santidad es vivir separados de lo que el mundo hace) ? 

Todo esto es necesario para poder tener certeza de que podemos reclamar una promesa a Dios conforme lo dicho por su boca para bien de ellos.

3-Nehemías reconstruyó los muros.

Pero algo que  me llamó la atención siempre de este libro, es que Nehemías se enfocó en la condición de los muros y las puertas de Jerusalén. 

Proverbios 25:28-Como ciudad derribada y sin muro

Es el hombre cuyo espíritu no tiene rienda.

Una ciudad derribada queda sin muros, sin protección, puede ser invadida, y robada permanentemente.

Este proverbio, compara este proverbio con una ciudad derribada y sin muros, al hombre cuyo espíritu que no tiene rienda (DHH: Que no sabe dominar sus impulsos)

En Mateo 9:35-38 Jesús vio y dijo:

  35 -Y Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, proclamando el evangelio del reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia. 36- Y viendo las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban angustiadas y abatidas como ovejas que no tienen pastor. 37 -Entonces dijo a sus discípulos: La mies es mucha, pero los obreros pocos. 38- Por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies.

Así sintió el corazón de Nehemías, vio y tuvo compasión, esa compasión lo llevó a clamar a Dios, ¿Qué más podía hacer él, lejos de Jerusalén? 

Nehemías después de pasar esos días orando por la situación que lo apenó, llegó a ver qué alguien debía comenzar por reconstruir las murallas ,y luego también las puertas de Jerusalén.

A veces vemos el problema pero no tenemos (y no tendremos) la solución hasta que no se lo llevemos a Dios, para  que no sean resueltas con nuestra fuerza ni con la intervención de nadie, antes que la de Dios.

 Pero cuando terminamos o llegamos al momento final de la oración (que puede ser un día, una hora, o después de largos días) ¡vemos y sabemos que hacer!

  • Nehemías supo que hacer y esperó en Dios. 

El empezó a orar en Quesliu (diciembre) y recién en el mes de Nisán ( que significa retoño, o primer brote, y que sería Marzo, para nosotros) sucedió lo que nos dice en Nehemías 2:1-6

    • Hay un tiempo de preparación mientras tú oras, si tomas la misma actitud de Nehemías. 

De no ver nada en lo espiritual hasta que ves el primer brote, es decir, lo que no entendías, ahora lo entiendes y puedes actuar con la sabiduría de Dios.

El hombre espiritual ya no ve como veía antes, sino que busca ver primero las cosas en lo espiritual, para eso debe salir de lo natural y entrar por medio de la oración al mundo espiritual, entender que está sentado junto a Cristo sobre toda situación terrenal.

1 Corintios 2:15-En cambio, los que tienen el Espíritu de Dios todo lo examinan y todo lo entienden. Pero los que no tienen el Espíritu, no pueden examinar ni entender a quienes lo tienen.(TLA)

 • Y Nehemías entendió que Dios lo iba a usar, y que por ello no sería  un impedimento ni el lugar, ni su ocupación, ni su condición, ni el reino en el cual estaba.

    • El único impedimento para Dios es un corazón cerrado y sin compasión.

Nehemías entendió  después de sus oraciones,  por que lo primero que notó era que  no había ya muros que guardaran a Jerusalén y que por ahí debía comenzar.

    • A veces vemos una persona y si no oramos primeramente por ella, llevando su vida ante Dios, nos apresuraremos, compartiendo con ella, la palabra de Dios, pero sin la dirección, la sabiduría y la precisión  de Dios para su vida!

Ese era y es el sentir de Dios hacia los perdidos, descarriados (desterrados) o apartados, que están como ovejas sin pastor.

Una oveja sin un pastor, está dispersa, sin límites en sus acciones (es capaz de hacer cualquier cosa (pecado), de ir a cualquier lugar (estar errante)

Nehemías después de ayunar y orar, vio que a pesar de estar en Jerusalén, estaban destruidos, pues no había muros de protección, estaban “en una situación muy difícil y vergonzosa”

Es muy triste ver a los que alguna vez estuvieron bendecidos, llenos del gozo de Dios con Jesús brillando en sus vidas, en una situación vergonzosa.

Pero ¿Cómo ayudarlos?

Haciendo lo mismo y como lo hizo Nehemías: Ayunar y orar, y pedirle a Dios para que sean nuevamente levantados los muros a su alrededor.

El temor de Dios es para nosotros como los muros de Jerusalén. 

Sin el temor de Dios como Protección, seremos invadidos por las costumbres de este mundo, y volverán a gobernarnos los viejos impulsos, o viejas costumbres de nuestro hombre pecador y sin salvación.

Debemos ver con compasión a los que están andando solos, creyendo que son más inteligentes que los que permanecen en Jerusalén rodeados por el muro de Dios, y siendo pastoreados por su Palabra.

Debemos tener compasión por los que no tienen su vida sujeta al Pastoreo de un Pastor que los conduzca, los discipline, los mantenga entre el resto de otras ovejas, y los aliente a seguir.

Debemos dolernos, pero ir más lejos: ayunar y orar por ellos.

Y también hacer lo que el Espíritu de Dios nos guía con su Palabra : clamar para que el Temor de Dios vuelva otra vez sobre sus vidas. 

Pero no un día, Nehemías lo hizo de Diciembre a Marzo, y luego aceptó ir a construir y llamó a otros, para que juntos levantarán los muros alrededor de ellos.

¿Cómo  levantamos los muros todos juntos?

Mira cuando llegó Nehemías enviado con todo el séquito del rey, ellos los invasores, los que se alegraban de la condición de los que habitaban Jerusalén con sus muros derribados, se turbaron, se enfurecieron, y planearon el mal,  planearon para que se detuvieran, y aunque en parte lo lograron, Dios siguió estando con Nehemías como lo estuvo con Zorobabel, con Esdrás y con todos los que habían respondido a su llamado. 

    • Y no pudieron impedir que la ciudad se convirtiera en refugio, en habitación, en la ciudad fuerte, en la ciudad de Dios que había sido antes. 

    • Fuimos llamados a ser constructores de murallas, con nuestras vidas, nuestros ejemplos, nuestras constancia, nuestra vida de Santidad, y de fe.

Esto trae el Temor de Dios, el levantar los muros en medio de nuestras vidas, de nuestras casas, de nuestras ciudades. 

Los muros derribados de las generaciones pasadas, los muros espirituales de tu familia, de tu matrimonio, de tus hijos, de tus vecinos. 

Sé un Nehemías, copero del Rey pero llenando  copas con  oraciones, con  incienso, y ayunos delante del Rey de reyes, Jesús!

No es un compromiso a medias, no es una cuestión de “lo hago por una semana” “lo hago hasta que mis hijos vuelvan al Señor” “lo hago hasta que Dios me dé lo  que le pido” 

Si lo haces así, tus muros serán débiles, serán pequeños y tu condición no será de ciudad fuerte, no será de ¡Ciudad de Dios!

Compromete tu vida, para que otros puedan buscar el Refugio de Dios y anhelen vivir la Vida que Dios te hace vivir a ti.¡¡Aleluya!!!

Dios te bendiga

P Sara Olguín

Comentarios

LO MÁS LEÍDO

ES TIEMPO DE FLORECER: ¡FLORECERÁS!

SEÑAL DEL ULTIMO TIEMPO: LA COMEZON DE OIR

EL TORRENTE DE BESOR

LOS QUE NOS VISITARON