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Mostrando entradas de marzo, 2014

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UNA ESPERANZA VIVA!

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"Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová, Y tome aliento vuestro corazón" Salmo 31:24 ¡La vida del Justo es esperar! ¡Cuando termine la espera en que estás, vendrá otra!  ¡Sí! y esto es porque el Padre sabe que nos es necesario a fin de que nuestra Fe se edifique, crezca y fortalezca! Si tus esperas, si mis esperas terminaran correríamos el riego de que nuestra fe se paralice, se mezcle con la fe humana, y se debilite, y Nuestro Padre necesita que nuestra fe se agigante cada día, no en los grandes milagros porque el Autor de ellos es Dios, sino en  la Espera. De qué nos vale jactarnos de grandes milagros si no sabemos quedarnos en las "Esperas de Dios"  Que  el justo aprenda a esperar, es necesario, porque hay una espera, la más importante Larga Espera, la de su Venida! Y aprendemos esperando, ¡Aleluya!  Porque nadie te puede enseñar a esperar, solo los tratos de Dios a través de las esperas a las que nos somete. Y eso estamos haciendo, mientra

EL SUFRIMIENTO QUE VIENE DE DIOS

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  Hebreos 5:7 y 8       7-"Y Cristo, en los d ías de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, FUE OÍDO A CAUSA DE SU TEMOR REVERENTE ( pero no fue librado de aquello por lo que debía pasar)  8- Y aunque era hijo, por lo que padeció aprendió la OBEDIENCIA. Esta frase me llamó la atención en el día de hoy: por causa de su temor reverente" fue oído". Y a causa de lo que padeció aprendió: la obediencia. Aunque estés clamando para ser librado de la muerte, y no sientas que Dios te habla, la palabra dice que, a causa de tu temor reverente, serás oído, aunque sigas en ese lugar de dolor, de abatimiento, Dios te está oyendo. Lo segundo es que hay sufrimientos que vienen como consecuencia de pecados, hay sufrimientos enviados por Satanás, pero hay sufrimientos que Dios permite en nuestras vidas, por causa de ser Hijos e Hijas, quienes debemos ser enseñados y aprender obediencia por medio de los mismos.

RELACIONANDONOS: DIOS, YO Y TU.

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Pensaba cuantas relaciones en este preciso momento se están iniciando en el mundo, las causas de sus inicios y el fin  de ellas pueden ser variados, parecidos, durables o efímeros, pero lo seguro en todas ellas es que se generaran a partir de una cosa y esa es la confianza. La confianza es la base de la credibilidad .  Nada puede moverse sin esa fe o certeza, en aquello sobre lo que están asentados nuestros pies, nuestras emociones, nuestros sueños, nuestros planes, nuestros proyectos o nuestros sentimientos. La confianza genera credibilidad.  Cuanta más confianza, mayor credibilidad, y cuanta más credibilidad tenemos en aquello sobre lo cual estamos edificando, seremos capaces de producir mayores empresas  en todo orden: emocionales, sentimentales, comerciales, intelectuales, familiares, financieros, etc. La confianza cuando comienza a generar credibilidad produce una aleación férrea, una masa indestructible o indivisible .  El hombre está dotado por Dios para esto. La

ARBOLES QUE CAMINAN

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. Marcos 8:24 “El, mirando, dijo: Veo los hombres como árboles, pero los veo que andan”  Que distorsión que tenía ese hombre en sus ojos. Hoy hay muchas personas que sin padecer de una ceguera física, cuentan con una ceguera mental, que les bloquea la percepción del medio que los rodea. En pleno siglo 21, de grandes avances tecnológicos, científicos,  por no nombrar tantos otros, fracasamos en lo que es primario, elemental, básico y dado por Dios al Hombre, como es: la comunicación , una herramienta de acercamiento, emocional y espiritual entre nosotros.  No hay ceguera mayor que la que produce la incomunicación.  La falta de la misma, nos aísla y nos priva de ver al otro, al punto no de ignorarlo, sino de no verlo.  No ver su rostro; no ver lo que le pasa; no ver sus movimientos, cuándo está o cuando se aleja; sus gestos ¿qué comunican?.  Cómo hoy  que sabemos más sobre el lenguaje de los gestos, no nos ocupamos de captarlos en nuestros niños cuando están padeciendo al

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