Entradas

Mostrando entradas de noviembre, 2013

ENTRADA DESTACADA

CUANDO QUEDEN MIS RECUERDOS

Imagen
Llegará un momento, un día en que ya nuestras fuerzas habrán alcanzado su máximo. En que nuestros ojos ya habrán visto lo suficiente, y estarán agotados. Nuestra voz será tenue y débil. Nuestros pasos disminuirán y pasaremos nuestros días en quietud, en reposo; solo nuestra mente será la que se mueva, tantas veces irá más rápido que nuestra voluntad, de querer andar, tocar y decir.  ¿Hemos pensado alguna vez en esto?  Que cuando todo en nosotros haya perdido su vigor, nuestra mente aún conservará nuestros recuerdos.  ¿Qué son nuestros recuerdos?  Toda nuestras vivencias, todo lo que hemos vivido junto a todos aquello que se relacionaron con nosotros, que dejaron marcas buenas o malas, con quienes hemos hecho la mitad de cosas en nuestras vidas, recuerdos que serán agrios, dulces, fuertes, débiles, de alegría o de gran tristeza.  Muchas veces me quedé observando a los ancianos.  Y a veces veía a algunos de ellos, con sus miradas idas, y de sus ojos salían lágrimas.  Yo pen

UNA MANERA DE PENSAR VENCEDORA.

Imagen
Cantar de los Cantares 1: 5- “Morena soy, pero hermosa, hijas de Jerusalén; morena como las carpas de Cedar, hermosa como los pabellones de Salmá. 6-No se fijen en mi tez morena, ni en que el sol me bronceó la piel. Mis hermanos se enfadaron contra mí, y me obligaron a cuidar las viñas; ¡Y mi propia viña descuidé! La Sulamita dice: -es verdad que perdí el blanco atractivo de mi piel, es verdad que parezco solo un objeto de uso como las carpas de Cedar, pero yo sé: que soy hermosa. Yo veo aquí, a una mujer que se vio obligada por sus parientes, por el destino, por las circunstancias que le vinieron en suerte, a tener que dedicarse a cuidar a otros, a trabajar por otros, pero que no perdió su autoestima. Que no por no haber podido concretar sueños y etapas en su vida, se desvalorizó.  No perdió el sentido de la verdadera belleza, y de su verdadero valor. El pensar de esta manera le hizo actuar de una manera diferente y vencedora, porque no perdió: el fruto de su sacrificio.

CUIDA EL LUGAR QUE DIOS TE DIO

Imagen
El lugar que yo quería . Que feo lo que sentimos cuando observamos de lejos el lugar que habíamos soñado, ser ocupado por otra persona. Una mezcla de fracaso, dolor, tristeza por la pérdida, y una sensación de que algo nos quedó incompleto.  Como sí nos hubiera faltado un miembro a nuestro cuerpo, por lo que no fuimos aceptados.  Todo esto, hasta que por fin lo superamos,  no nos es agradable.   El lugar que yo tenía. ¡Ah esto es otra cosa!, y más doloroso que lo anterior.  Haber sido elegido y perder ese lugar, ya es mucho más traumante, que no haberlo alcanzado. Luchar por lograr un objetivo es como remar contra las olas; subimos y bajamos, vamos hacia adelante y hacia tras,  las olas son la causa y en un momento las venceremos.  Esa lucha nos mantiene en línea, atentos, vigilantes, mejorándonos constantemente, trabajando día y noche para ello. Mientras que, alcanzar un objetivo, llegar a obtener aquello por lo cual luchábamos, no es igual a remar contra las olas; ahora

LOS QUE NOS VISITARON