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EN LOS TIEMPOS DE JAEL

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Jael (su nombre significa: cabra montes) Nosotros somos ovejas, no cabras, las cabras andan solas por donde quieren y comen lo que quieren. Jueces 5: 6-7 “En los tiempos de Samgar hijo de Anat, y en los tiempos de Jael, los caminos principales no se usaban. Caravanas y viajeros tenían que dar la vuelta por caminos escondidos. 7- No había soldados hasta que tú llegaste, Débora.  Hasta que llegaste como una madre para Israel. (Versión PDT) Había algo que coincidía en los tiempos o en los días de este hombre llamado Samgar y de Jael, y esto era la falta de seguridad para los habitantes de esas tierras, y de esas aldeas. Era tal la peligrosidad de esos días que ya no había libertad para andar en los caminos principales sea para viajar, comercializar o en el andar diario. Se debían mover, o realizar sus tareas por senderos escondidos, para no ser sorprendidos por el robo, la violencia o la muerte.  Pero en el versículo 7 dice algo más, y muy importante: ...

UNA MANERA DE PENSAR VENCEDORA.




Cantar de los Cantares 1: 5- “Morena soy, pero hermosa, hijas de Jerusalén; morena como las carpas de Cedar, hermosa como los pabellones de Salmá. 6-No se fijen en mi tez morena, ni en que el sol me bronceó la piel. Mis hermanos se enfadaron contra mí, y me obligaron a cuidar las viñas; ¡Y mi propia viña descuidé!

La Sulamita dice: -es verdad que perdí el blanco atractivo de mi piel, es verdad que parezco solo un objeto de uso como las carpas de Cedar, pero yo sé: que soy hermosa.
Yo veo aquí, a una mujer que se vio obligada por sus parientes, por el destino, por las circunstancias que le vinieron en suerte, a tener que dedicarse a cuidar a otros, a trabajar por otros, pero que no perdió su autoestima.
Que no por no haber podido concretar sueños y etapas en su vida, se desvalorizó.
 No perdió el sentido de la verdadera belleza, y de su verdadero valor.
El pensar de esta manera le hizo actuar de una manera diferente y vencedora, porque no perdió: el fruto de su sacrificio.
Tal vez naciste en medio de las peores circunstancias, fuiste signada por la peor familia, a los peores padres,  o tuviste que acompañar a un marido enfermo. Lo que sí quiero decirte, es que si no quieres perder los resultados de ese sacrificio o de esa entrega, debes tener esta manera de considerarte a ti misma.

¡Debes considerarte valiosa, recuperarte a ti misma, y a tu vida (tu viña) enriquecida por el mismo sacrificio de entrega, que aparentemente pudiera haberte dañado! 
Dios te bendiga. 
Pastora Sara Olguin
Artículo escrito para la Revista EsterMagazine
Derechos de Autor Reservados-















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