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EN LOS TIEMPOS DE JAEL

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Jael (su nombre significa: cabra montes) Nosotros somos ovejas, no cabras, las cabras andan solas por donde quieren y comen lo que quieren. Jueces 5: 6-7 “En los tiempos de Samgar hijo de Anat, y en los tiempos de Jael, los caminos principales no se usaban. Caravanas y viajeros tenían que dar la vuelta por caminos escondidos. 7- No había soldados hasta que tú llegaste, Débora.  Hasta que llegaste como una madre para Israel. (Versión PDT) Había algo que coincidía en los tiempos o en los días de este hombre llamado Samgar y de Jael, y esto era la falta de seguridad para los habitantes de esas tierras, y de esas aldeas. Era tal la peligrosidad de esos días que ya no había libertad para andar en los caminos principales sea para viajar, comercializar o en el andar diario. Se debían mover, o realizar sus tareas por senderos escondidos, para no ser sorprendidos por el robo, la violencia o la muerte.  Pero en el versículo 7 dice algo más, y muy importante: ...

COMO VERA' EL MUNDO NUESTRA FE?


Santiago 2: 18 cita "Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras".
El mundo verá tus obras y Dios verá tu fe.
No quieras que el mundo vea tu fe, porque los ojos del mundo no son espirituales (San Juan 14:17).
La fe es para agradar a Dios, creyendo que el existe y nos recompensará.
Nuestra fe, si es que tenemos fe, nunca será para agradar a los hombres, porque Hebreos 11:6 dice "Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan".

Nuestras obras son para manifestar a Dios ante el mundo, cuyos ojos ven las cosas naturales. 
 Si crees en Dios haz tus obras en el mundo y tu fe será vista y recompensada por El mismo.


Quien obra siendo indiferente a Dios, lo que hace es vacío de fe.

Mateo 26:6 habla de una mujer que entró a la casa de un fariseo llamado Simón y derramó su perfume sobre los pies del Señor. Ella no le dijo a los que estaban allí que tenía fe sino que actuó.
 Ellos vieron su obra y no la comprendieron más el Maestro vio su fe en aquella obra. 
El le dijo a los demás que vieran su obra,  aquello que no había hecho Simón y a la mujer le dijo: tu fe te ha salvado, ve en paz...

Aquí en la tierra hagamos obras para El, muchos las verán, algunas serán entendidas por el resto, otras no, pero  para el Señor serán vistas y entendidas.
 Él recibirá nuestra fe y ¡Él mismo nos recompensará!

 Dios te bendiga!
Pastora Sara Olguín




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