VOZ DE DIOS Y NO DE HOMBRE

- Este Herodes, podía estar vestido con ropas que usan los reyes, podía sentarse en un trono o Tribuna (exaltado a la vista de todos) aún hablar palabras de una manera locuaz y copiosa (abundante) pero aún así ¡Esa no era la voz de un dios, ni mucho menos del Verdadero Dios! como esa gente decía.
- Entonces todos ellos, veían las ropas reales, el alto trono, el poder, veían el dominio, veían la situación como podemos verlo hoy en medio nuestro, y dijeron, por la forma de hablar, por la forma de ir llevando las cosas, por la forma de ir estableciendo cosas, -Éste, éste no es un hombre ¡Éste es un dios, habla como un dios!
El cumplía con la ley, pero que cumplas la ley no quiere decir que agrades a Dios, porque él cumplía la ley para agradar a los judíos.
Él podía creerse que era perfecto, pero no oía la Voz de Dios, su conciencia estaba alejada de Dios aunque cumpliese con las leyes y fuera estimado entre ellos, así que Dios sí veía todo lo que hizo.
¿Y que hizo él aparte de todo lo que hizo?
Se atrevió a tocar la Gloria de Dios, por lo que cayó el juicio sobre él, muriendo agusanado.
¿Qué cosas describe la palabra para este tiempo, que roban la Gloria a Dios, y que yo o tú pudiéramos estar a un paso de cometerlas?
La destrucción repentina le sobrevino cuando mejor estaba, cuando él se creía allá arriba. Sus ropas lo cubrían, lo protegían, lo diferenciaban, lo señalaban como alguien poderoso, sin embargo Dios lo estaba viendo, y el día lo estableció Dios, y dice que ese día fue cuando le cayó la destrucción repentina.
Cuando creyó estar en paz y ser capaz de dar seguridad a los que venían a adorarlo como un dios para recibirla de él, le cayó la destrucción repentina.
Todos conocemos Juan 10:27-29, pero hoy veremos otra faceta de la Voz de Dios, no la Voz del Pastor de las ovejas. Debemos saber reconocer las falsas voces, al conocer la voz de nuestro Pastor.
- Ellos adularon la voz de un hombre como la de un dios.
El mundo llamará dios a quien hable con una voz engañosa que se manifestará en estos tiempos.
Y ¿ qué representaba la paz para ellos?
¿Qué significaba la paz para ellos, y para muchos de hoy?
¡El abastecimiento por el gobierno de su territorio!
- Ellos se sentían en paz si tenían un buen abastecimiento, es decir una buena distribución logística de provisiones en su territorio, que fuesen cubiertas todas sus necesidades; entonces se sentían seguros, tranquilos, podían respirar paz.
- ¿Dónde residía la paz de esta gente ?
- Muchos se sienten en paz cuando hay comida en la mesa, cuando tienen un trabajo seguro, cuando están todos los hijos en la casa, etc.
- Satanás no quiere que la gente esté tranquila, porque cuando ellos están tranquilos, empiezan a pensar , y pueden darse cuenta dentro de qué están siendo llevados y hacía dónde.
Como su padre mandó a matar según Mateo 2 a los niños inocentes por ira contra los Sabios que no le dijeron dónde estaba el Rey de los Judíos que habían venido a buscar para adorar.
La voz humana no nos puede dar la paz.
- Jesús es el dador de la paz en el corazón y la conciencia; y cuando su reino esté plenamente establecido, los hombres aprenderán a no hacer más la guerra.
- El gobierno será sobre él; él llevará la carga del mismo.
- Cosas ilustres son dichas del gobierno de Cristo.
- No hay fin para el aumento de su paz, para la felicidad de sus súbditos que durará para siempre.
- Los hijos de Dios viven en esa Paz, Jesús, el Príncipe de la Paz nos la dio, pero cuando rompemos ese vínculo de la Paz, comenzamos a vivir perturbados.
- No nos unamos en acuerdos para buscar ante quien crea tener autoridad , nos de seguridad y paz sobre asunto alguno, solo Dios es quien da paz: Paz que viene de su Justicia, de su Sustento, de su Comunión, de su Poder.
- Los hombres de aquel tiempo como el de este último tiempo no conocen la biblia, no conocen el Verbo Encarnado, no han escuchado su Voz, y si lo han hecho, han confundido su voz, porque son del mundo y a los suyos oyen.
- Los hombres como los de Tiro y de Sidón, no consiguen resolver sus necesidades con la Fuerza de su Dios sino con la facilidad del mundo: el soborno, la mentira, la adulación, el engaño, la idolatría, la traición.
¡Él es quien nos hace Justicia, y hace caer del pedestal al que roba su gloria y todo lo que de él es!
Oremos: Padre del Cielo, nos has dejado en la tierra hasta el día que nos vuelvas a tomar, pero te necesitamos cada día más para no dejarnos confundir por las voces prometedoras de bienes con los cuales tu ya nos has bendecido en tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, por esto queremos pedirte perdón si por creer que este mundo puede impartirnos o proveernos de alguna cosa, como si tu no pudieras, nos haya hecho estar escuchando voces engañadoras, perdónanos y libéranos de todo mal, de toda falsa seguridad y de toda falsa paz, nosotros reconocemos que somos tuyos aunque estemos aquí, por breve tiempo y tu eres nuestro Dios y nuestro Príncipe de la Verdadera Paz, en Cristo Jesús. Amen.
Dios te bendiga
Pastora Sara Olguín.
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